Pensamientos de un Aventurero Cósmico.

domingo, 15 de junio de 2008

La muerte de la Estrella Roja (II)

¿De qué sirven himnos y banderas cuando los espíritus de las gentes están podridos de avaricia, roídos por el odio, mutilados por la desconfianza? Engaños son: intereses ocultos disfrazados de sentimentalismo patriótico. Lo he visto, lo he sentido en algunas personas, en esos pocos que orgullosos se jactan de pertenecer a un colectivo privilegiado. ¿Y qué privilegio es ese que hace nadar sus escasos bienes en un mar de ceniza y ruinas?

Y, no obstante, se vitorean los lemas de las naciones, como rezos inconscientes, como mantras desprovistos de cualquier significado. Se glorifica a los héroes dudosos, se idolatra a chabacanas figuras, se invierte el valor del arte y de la cultura. Se escupe en los libros y el lenguaje es sometido a horrendas vejaciones. Se reduce el criterio de la gente a lo absurdo, se aliena, se uniformiza. He aquí la brutal paliza que un progreso injusto le propina a la humanidad misma.

Por eso lloran las hadas del Zurdistán, temiendo por su propia existencia. Donde su santuario se ubicaba han construido una tienda de ropa (de ropa horrible, feísima, toda igual). Bosques llenos de magia son ahora jardines artificiales, sin encanto alguno, transitados por nauseabundas marionetas y payasos vestidos de gris. Su único reducto de paz es la noche obscura, pacífica, silenciosa, tranquilizante; el único momento del día que escapa a absurdas reglas y patrones establecidos.

Es por ello que he hecho de la noche mi momento predilecto, porque su paz reveladora me lleva al encuentro de mis amadas criaturas aladas. Me he hecho amigo de ellas; las adoro y con ellas me divierto. Mis hadas de la noche, mis perfectas confidentes. Voy cada noche a junto de ellas, a celebrar mil fiestas, a vivir maravillosos momentos. No hay ley que se aplique a nuestro delirio noctámbulo, por hallarse éste fuera de toda jurisdicción de cualquier convencionalismo. Somos libres en la clandestinidad, en la franqueza de la noche. Nuestras andanzas comienzan con cada atardecer y se culminan en el alba. Así hemos decidido vivir: repudiando la mediocridad, rechazando esa claridad difusa que se pierde en medio de la niebla de la ignorancia.

2 comentarios:

Aurora dijo...

me ha encantado la fuerza de expresion que tiene el comentario y la concrecion tan abrumadoramente veridica que tiene el contenido, tales palabras me llevan a subrayar la certeza de lo que dices, ¿que significado hay mas alla que lo que una persona puede dar de sí? ya por tan solo pisar el territorio ajeno llevamos con nostros los topicos y los tipicos de "nuestra nacion", que bien es la presentacion de un prejuicio o bien de un halago...tan certero como que las costumbres, la religion, la tradicion siembran el camino de una forma de pensar y de actuar de un pueblo como puede ser el arabe. ¿es entonces cuando se uniformiza?
el viaje tal vez rompa estos estigmas o los selle de por siempre como la tv los enmarca en una unica viion goyesca. nos arrastramos por la marea de una democracia alineante que no deja respirar oxigeno limpio a lo diferente, a lo antisocial, a lo unico, etc. y si nos atrincheramos nos cogen por las pelotas. ¿hay que crear uan isla a la par de un quijote?
no hay placebo mejor censurado que aquel por el cual se mueven nuestros instintos mas autenticos, menos civilizados, mas primitivos. necesitamos una fuga del yo para volver a ser alguien y no ese fantoche subordinado por los pesos de los pensamientos nulos de la sociedad de la ley.

Jairo dijo...

Sin palabras me dejas, Aurora. Gracias por tan magnífica contribución.