Pensamientos de un Aventurero Cósmico.

domingo, 3 de agosto de 2008

Kuden 0

(Dedicado con mucho cariño a A.R.N.G., por todo lo que me ha enseñado.)

Cuando se ama de verdad no se atiende a posesiones, no hay «tuyo» ni «mío»; sólo hay amor. Alguien me dijo eso una vez y pude comprobar mediante la práctica que se trata de algo muy cierto y maravilloso. Cuando se ama a una persona (amigo, familia o amante) simplemente se ama: se le aprecia, se desea estar con esa persona, se le adora, se le respeta; existe mutualidad y complicidad, se es uno solo y se fulminan las diferencias.

Las relaciones amorosas muchas veces violan este precepto, tan deseable y puro. Se impone despóticamente la negación de toda relación externa a la pareja; se exige exclusividad y reserva máxima. Para más inri, existe también la desconfianza del uno hacia el otro sobre lo que se hace o con quién se está en todo momento. Afloran los celos, que son un subproducto del miedo; del miedo a perder a la pareja porque ésta se vaya con otra persona. Comienza entonces la guerra: las discusiones, las amenazas y las peleas; los engaños y las traiciones.

Ocurrió una vez que invité a una amiga a bailar, simplemente para pasar un buen rato y disfrutar de la música y la buena compañía. Aquella noche bailamos algunas canciones y conversamos, nada más que eso. No obstante, su teléfono móvil sonó varias veces esa noche: era su novio en una actitud bastante celosa y preocupada por el paradero de su «posesión». ¡Yo bailo con muchas amigas cada fin de semana y no veo que sus novios, amantes o maridos las intenten controlar de esa manera! Será que éstos realmente confían en sus parejas y no ven nada malo en que ellas se diviertan a su manera, haciendo algo que les gusta. Se ve que unos y otras tienen bien claro con quien quieren estar y no temen perder así a sus parejas.

Por desgracia tengo presenciado a lo largo de mi vida algunas actuaciones tan posesivas y celosas como la de este individuo. Y en todos los casos se percibe la misma sensación de inseguridad, de falta de autoestima y de cobardía por parte de ellos. Son cobardes porque temen a la vida y al amor. ¡Pobres infelices! No saben amar, saben tan solo poseer. Y gastan enormes esfuerzos en preservar su «patrimonio», su «posesión». Yo les digo: puedes intentar comprar su bienestar con alhajas, puedes satisfacer sus caprichos materiales y arrastrarla a una vida de lujo y consumismo pensando que así será tuya siempre; pero para una mujer todo eso es banal en comparación con la libertad para vivir su vida a su manera, sin rendirle cuentas a nadie. Amar no es retener. Amar es aceptar a la persona amada con todas sus consecuencias.

1 comentario:

Pepito dijo...
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