Pensamientos de un Aventurero Cósmico.

viernes, 20 de abril de 2007

Carpe Diem

Yo no podría estar más de acuerdo con lo que algunos dicen acerca de recorrer ese camino que es la Vida. Camino cuya única meta es la Muerte, y que por lo tanto debe disfrutarse antes de llegar a su funesto término. Si lo que buscamos en la vida es la felicidad, ésta no puede verse como una meta, sino que ha de concebirse como un continuo disfrute, constituido por pequeños placeres.

Me atrevo incluso a decir que ese camino ni siquiera existe. La vida transcurre por un terreno sin veredas, pues las sendas ya trazadas registran las experiencias vividas por otros indivíduos. Nosotros debemos vivir nuestra propia vida de forma original y genuina, no queriendo ser burdas imitaciones de otras personas.

No obstante, forjar nuestro propio destino no es tarea trivial. Lo más adecuado es hacerlo de forma incremental, viviendo cada instante, día a día. El arte de saber tomar en cada momento las decisiones que nos son más favorecedoras ―tanto a corto como a largo plazo― se aprende de la observación. Paulo Coelho explica en su obra «El Alquimista» que el mundo nos brinda un montón de señales que, sabiendo interpretarlas, nos harán vivir lo que él denomina la Leyenda Personal de cada uno; justo lo que de corazón anhelamos, lo que realmente queremos ser y lo que realmente deseamos vivir. Esa capacidad de observación mística y trascendental ha de servirnos de guía para hallar en cada momento la felicidad.

Debo reconocer que, años atrás, mi visión del mundo era muy cuadriculada; siempre exigiendo una explicación estrictamente racional de las cosas. Yo era incapaz de distinguir esas señales, aún llegando a ser en ocasiones muy evidentes. Por fortuna, he cambiado de parecer, y aunque sigo buscando por medio de la razón el porqué de muchos fenómenos mundanos, creo ahora más conveniente circunscribir el dominio de actuación de la razón a los campos que le son legítimos.

¡Oh! ¡He experimentado maravillosas vivencias! He visitado lugares preciosos, llenos de magia. He conocido a algunas personas muy interesantes, y sé que son interesantes porque les he abierto mi corazón para poder así recibir su bondad, regalo sagrado para el espíritu. He sentido el amor con una intensidad sin precedentes. Y he hecho cosas que nunca antes me habría planteado, solo porque no entraban dentro de mi ridículo y acartonado esquema de valores estrictamente racional. Si ciertas personas supiesen de cosas que he hecho, de actividades que he practicado, etc... ¡pensarían que no soy el mismo! Tal vez algunos piensen que estoy loco, pero lo cierto es que nunca he visto las cosas con mayor claridad. Y puedo decir que esto es solo el principio; aún queda mucho por vivir.

jueves, 19 de abril de 2007

El Baño

Es cotidiano que nos abrume la frustración en nuestros quehaceres más intelectuales. Cuando nos agobia un problema al que no le encontramos solución, cuando se nos embota la mente, cuando la inspiración parece faltar; ese maldito estado de aturdimiento que nos impide descansar acabará haciéndonos presas de la desesperación. Maldecimos. Gritamos. Damos golpes y patadas. Nos enfadamos. Nos sentimos insignificantes.

Pero la Inspiración ―esa traviesa hada― no tolera esas groserías. Ella exige que nos relajemos; sugiere que nos demos un buen baño. Llenaremos, pues, la bañera, añadiendo sales de baño, encendiendo tal vez velas e incienso; lo que más nos guste. Éste es el ritual para invocar a nuestra deseada compañera, para que nos ilumine y nos traiga la anhelada solución a nuestros quebraderos de cabeza.

Valga como prueba la célebre anécdota vivida por Arquímedes. Hierón (rey de Siracusa) le había pedido que determinase la pureza del oro de una corona cuya fabricación había encomendado a un infame orfebre. Temía el rey que éste hubiese rebajado la aleación para así lucrarse a costa del monarca. Debía, pues, Arquímedes dar una respuesta al soberano acerca de la pureza del material de la citada alhaja, mas no se le ocurría forma de resolver el problema. Hastiado el sabio por no encontrar solución alguna ante la apremiante impaciencia del rey, hallábase éste al borde de la desesperación.

Pero la inspiración acudió al encuentro de Arquímedes cuando éste fue a darse un baño. Experimentó ahí, en ese momento y en ese lugar, el fenómeno que le brindaría la solución ―el principio de Arquímedes― al observar que cuando sumergía su cuerpo en el agua un volumen equivalente de agua era desalojado. Había encontrado la forma de medir el volumen de la corona del rey ―y de cualquier otro objeto que se le antojase― para poder determinar la densidad del citado objeto una vez conocido su peso.

Y enormemente contento Arquímedes por su descubrimiento, comenzó a correr jubiloso por las calles de Siracusa exclamando el ya archiconocido grito de Eureka, Eureka ―vocablo de origen griego con significado de haber hallado algo y también conocida marca comercial de chocolate―. Había solucionado el problema que tanto le angustiaba.

Sólo me resta decir que nunca se sabe cuando la Inspiración ―esa traviesa hada― nos hará una visita. Lo mejor es mostrarse siempre amable y optimista para no ahuyentarla. Un buen baño relajante puede ser nuestro gran aliado para propiciar un encuentro con ella. Eso sí, abogando siempre por un consumo responsable del agua.

jueves, 12 de abril de 2007

La flor más hermosa (I)

La flor más hermosa es la que nace en la adversidad. Desafiante a la vez que tierna, despliega sus pétalos con lozanía, abriéndose al mundo. El triste horror de acero y cemento no ha podido frenarla. Y entre ordenadores y faxes hay una carta de amor, en un sobre rojo, escrita a mano. No sé lo que pone; no es para mí. Dirijo mi vista a la ventana, allí sigue esa flor, esbelta, radiante, toda ella.

La noche anuncia su llegada, prestándole su roja bufanda al horizonte. Una brisa liviana hace bailar a todas las plantas del jardín. Un dulce aroma me envuelve mientras me dirijo a mi coche. Voy con calma. Conduciré despacio. Me apetece tomar una ruta diferente y perderme, llegar a lugares nuevos, nunca antes vistos. Quiero dejarme seducir por el extraño encanto de un paisaje bañado en sombra. No tengo prisa por llegar a ningún lugar.

Mi corazón late apresuradamente. Mis ojos, abiertos como platos, devoran con ansiedad las rayas de la carretera. No pierdo detalle, cada cruce es una dulce tentación; nuevas posibilidades, nuevos lugares, nuevas sensaciones.

Finalmente regreso a mi casa. Es hora de descansar, de reponer fuerzas para un nuevo día. Mientras duermo, la noche transcurre silenciosa, pasando desapercibida. Y tras ella, llega un nuevo día presidido por un sol majestuoso en su trono de color azul.

Salgo a la calle, donde el bullicio de personas y coches se alía con la fulgurante claridad del día para sacudirme, quemándome, aturdiéndome. Ahora conduzco mi coche en línea recta, sin desviación posible, directo a mi destino. No puedo perder ni un minuto, no puedo decidir, no puedo improvisar: todo está planificado. Y como yo, miles, millones de personas hacen lo mismo. Sin pensar, sin disfrutar del paisaje, nuestra travesía sólo nos brinda malos momentos. He aquí el drama de la existencia humana: una terrible rutina que se repite día a día. Llego finalmente al lugar donde he de cumplir con mis obligaciones. Me instalo e intento centrar mi mente en mi labor, pero un fugaz pensamiento me arrastra hacia la ventana.

La flor más hermosa es la que nace en la adversidad. Desafiante a la vez que tierna, despliega sus pétalos con lozanía, abriéndose al mundo. El triste horror de acero y cemento no ha podido frenarla. Y entre ordenadores y faxes hay una carta de amor, en un sobre rojo, escrita a mano. ¿Será para mí?

miércoles, 28 de marzo de 2007

Gràcies

Vivo mi Leyenda Personal, y vosotros formáis parte de ella. Viajo con el corazón visitando los exóticos jardines del alma, con todos los sentidos bien despiertos, aprovechando cada segundo, gozando con cada molécula de aire que respiro. Es mi corazón mi brújula y con él he llegado a vosotros, que me habéis acogido con calor.

Ha sido un placer perderse por esas calles que esconden los deseos más enigmáticos y obscuros, alimento de mi dulce pasión. Compartir momentos de gloria, entonando viejos himnos de libertad, fue emocionante; recordarlos aun hoy me hace estremecer. Es como una dulce droga que fluye ahora por mis venas, tiñendo de oscuro mi sangre, helando mi aliento. Y siento así como mi espíritu se renueva y coge fuerzas, inspirado por un millón de ideas que confluyen en un vórtice ubicado en el Centro del Universo.

¡Ay!, no podría describir con detalle el buen sabor de boca que me queda después de tan enriquecedora experiencia; dulce como el caramelo, intenso como un buen café. Es una fuerza arrolladora que golpea mi cuerpo con gran ímpetu, haciendo latir enérgicamente a mi corazón. Es ahora cuando me siento con fuerzas para resurgir.

Y tú, tormenta de trueno sin luz
eres símbolo de libertad
yo nunca podría vivir
sin tus cuerdas de acero tocar.


(Barón Rojo - Cuerdas de acero)

miércoles, 21 de marzo de 2007

نوروز

¡Feliz año nuevo a todos! Hoy comienza el nuevo año persa; comienza el año 1386 según el calendario iraní. Y el nuevo año empieza hoy porque es hoy cuando llega por fin la primavera.

Celebro el año nuevo persa porque con el año nuevo del calendario gregoriano no he tenido mucha suerte. El 2007 está resultando ser un año nefasto, así que cualquier excusa es buena para hacer borrón y cuenta nueva y comenzar de nuevo. Celebro también la llegada de la primavera, y con ella la vida. Se respira ya un aire cargado de optimismo ---y polen, todo hay que decirlo--- que embriaga mis sentidos y satura de endorfinas mi cerebro. Celebro que sea éste el día en el que el sol le gana más terreno a la noche. Crecen en estos días el periodo de luz solar a pasos agigantados, como mi espíritu ha de crecer ahora para vencer los viejos temores del pasado.

Es éste, por ende, tiempo de celebración. Tiempo en que Hades libera a su cautiva Perséfone para que cubra con mil flores los campos. Termina por fin la agonía invernal, en una noche sin fin de frío y desolación. Es éste un momento lleno de alegría. ¡Feliz año nuevo!

jueves, 15 de marzo de 2007

Fallen Angel (VII)

De entre todas las personas que nos aportan consejos para la vida hay que saber distinguir a los que verdaderamente nos iluminan de los que no hacen otra cosa que tendernos una trampa. En el primer grupo están los más brillantes sabios de todos los tiempos, aquellos cuyas enseñanzas perduran. Es esta gente la que puede mostrarnos la luz y ayudarnos a encontrar el verdadero camino hacia la felicidad ---algo que Paulo Coelho denominaba "La Leyenda Personal" en su novela "El Alquimista"---.

El otro grupo de "guías" actúa de forma diferente. Sus consejos son más directos, aludiendo siempre al sentido práctico de las cosas. Nos animan a ser perseverantes y sacrificados en nuestros objetivos, haciéndonos creer que si así actuamos pronto conseguiremos ser prósperos. Pero esta prosperidad que nos venden no es más que un placebo, un sucedáneo que ineficazmente intenta tapar una sensación de vacío que no lograremos mitigar. Muchas personas acuden a este remedio para llenar ese incómodo hueco que tienen en sus vidas, y aún habiendo triunfado siguen conservando ese vacío. Y esto ocurre porque estos infames consejeros transportan un mensaje de engaño, una trampa que nos encadenará a la desdicha y de la que resulta difícil salir. Este grupo de charlatanes reune columnistas de medio pelo que trabajan para revistillas de emprendedores, amargados entrenadores de equipos deportivos de instituto y toda clase de patéticos personajillos fantasmales en traje de Armani que están adoctrinados para comerse su propia mierda. Estas calamidades no son otra cosa que mediocres mercachifles que, de ser realmente eficaz su ideología, hace tiempo se habrían hecho ricos y famosos, mas no es así en la práctica totalidad de los casos. Hace falta algo más que ser perseverante y levantarse todos los días afirmando estar dispuesto a comerse el mundo. Hace falta algo más que creer ser bueno en algo; hace falta ser realmente bueno en algo.

Y en sus discursos siempre usan ejemplos tan estúpidos como el de aquel fulano que a base de hacer trueques consiguió una casa cuando empezó teniendo un clip. Bien, es un caso aislado de éxito. Desde luego no va a haber casas para todos los que tengan clips (yo tengo una caja llena de ellos). De modo que sus teorías recaen siempre en el ejemplo de la persona miserable y pobretona que llega muy alto con tesón y determinación. Así, la gente que se siente pobre de espíritu, incapaz de triunfar en la vida, se aferra a esta idea pensando que también para ellos hay un papel principal en ese cuento de hadas. Pero lo cierto es que han sido pocas las cenicientas que han llegado a casarse con un príncipe azul.
La gente debería pararse a pensar qué es lo que realmente desea, qué es lo que realmente da forma a su Leyenda Personal.
Era también muy poco probable que un apuesto caballero besase a la Bella Durmiente; podría quedarse en su estado catatónico para el resto de los tiempos. No es seguro que nuestra historia termine con un final feliz; puede surgir un imprevisto. Puede la hormiga perder todo lo que durante el verano estuvo recogiendo ---mal que sería menor para el caso de la cigarra---, siendo así todo su esfuerzo en vano. Pero la realidad es muy distinta de la ficción. La historia de nuestra vida no se corresponde con un cuento de Horatio Alger. El Sueño Americano tiene aforo limitado.

No es que sea malo perseguir la prosperidad en la vida. El problema estriba en lo que entendemos por ser próspero. Estamos todos empleando la misma métrica a la hora de plantear nuestras metas, de modo que, al final, todos deseamos lo mismo. Todos deseamos lo que está de moda, todos deseamos lo más caro y lujoso, todos deseamos ser importantes y poseer grandes riquezas. Así nos adoctrinan. Nos obligan a competir, a avasallar, a trepar por la espalda del desvalido. Mezquinos e inhumanos, así acabamos siendo. ¿Es eso prosperidad? Los únicos vencedores son la competitividad y un capitalismo voraz que nos aleja cada vez más de nuestra condición de seres humanos.

La gente debería pararse a pensar qué es lo que realmente desea, qué es lo que realmente da forma a su Leyenda Personal. Cada individuo es único, y no tiene sentido comportarse como la sombra de alguien ---por muy próspera que esta persona haya sido---, imitando todos sus movimientos. No podemos conformarnos con ser la burda imitación de alguien que ha alcanzado la felicidad a su manera; nosotros debemos encontrar la nuestra y vivir nuestra vida de forma genuina. Así encontraremos la verdadera felicidad, sin sacrificar la convivencia con los demás.


All that you've taken from others
Will be taken from you
All that your dissonance smothers
Will then come back to you
Whatever happens tomorrow, and whatever you do
Just keep in mind, that the source and the end is you


(Epica - Another Me "In Lack'ech")

martes, 13 de marzo de 2007

Epílogo

Ocurre a veces que, cuando llegamos al final de un buen libro, nos da pena que su historia se acabe. En sus últimas páginas encontramos el epílogo, que pone el broche de oro a un relato maravilloso con las palabras más dulces de toda la composición. Leemos con gusto estos últimos párrafos, saboreando emocionados esa última vuelta de tuerca a todo lo anteriormente narrado. Es ahí donde alcanzamos el verdadero punto y final de la obra.

Me hallo ahora en un momento en el que me toca vivir el desenlace de un periodo glorioso. Esta etapa recién vivida me hizo experimentar un gran crecimiento como persona, siendo ahora el momento de recoger sus frutos. Es por eso que lo que ahora me ocupa es el epílogo de dicha etapa, donde recojo las más valiosas conclusiones de lo vivido para lo que queda por vivir. Y antes de cerrar ese anexo, procede llevar a cabo unas últimas acciones: atar cabos sueltos y desmantelar viejos temores.

And the story has reached the heavens
And my soul returned to me
Great bards have sung my memory
And my story reached thee.


(Magica - Redemption)