Pensamientos de un Aventurero Cósmico.

lunes, 2 de junio de 2008

Dead Letters (II)

Ha llegado a mí la siguiente carta. A fin de servir a los intereses de su apasionado autor, publico aquí su contenido.
3 de Marzo de 2008. Desde algún lugar del destierro.

Bienqueridos amigos:

He aquí mi carta abierta de despedida, dirigida con todo el cariño hacia todos vosotros. Estoy infinitamente agradecido por todo el apoyo que durante todo este tiempo me habéis brindado; dándome cobijo, ánimos y esperanza. Es por eso por lo que me sabría mal marcharme sin despedirme adecuadamente y honraros por todo lo que me habéis dado. Muchísimas gracias.

Y efectivamente, ha llegado el momento de partir. Después de tantos años de exilio, de haber visitado tantos lugares diferentes y nuevos para mí, de aventurarme por el mundo en adelante; ahora siento la necesidad de volver a mi tierra, volver al Zurdistán. Durante todos estos años de destierro por mor de la guerra y de la ocupación me he visto obligado a alejarme de mi querida tierra en busca de una vida que allí se me habría prohibido vivir. Mas ahora es viable regresar allí, ahora que ese ridículo régimen opresor da sus últimos coletazos, ahora que su decrépito caudillo huele ya el hedor de su propia muerte. Es el momento de volver allí cargado de nuevas ideas y frescas iniciativas. Quiero ver renacer a mi lugar de origen, ese lugar al que le tengo tanto amor como el que le tiene una madre a su hijo. ¡Y todos vosotros estáis invitados a venir cuando queráis!

No puedo negar que mientras escribo estas líneas me invade una intensa sensación de melancolía. No puedo dejar de recordar la gran cantidad de maravillosos momentos vividos durante este viaje. Han sido muchas las penurias, cierto es. Muchas las dificultades. Demasiado sufrimiento para mi corazón forzosamente desarraigado. Pero he sobrevivido a todo eso y ahora puedo asegurar que ha merecido la pena. Me voy cargado de optimismo y esperanza, para emprender una nueva etapa de mi vida, para ayudar a crear un nuevo mundo lleno de amor y de justicia. ¡Bienvenidos sois para contribuir a la causa!

De mis vivencias me llevo lo aprendido, para enseñárselo a los que vengan. De mis viajes recupero el legado de mil culturas, para fusionarlo todo en una nueva, más universal y cosmopolita. De las gentes conocidas he de confeccionar una escolma de sentimientos y recuerdos, un poemario de fantásticas aventuras en convivencia. Incluso de mis momentos de recogimiento rescato valiosas reflexiones, sabiduría fruto de mis cavilaciones. En verdad no vuelvo a mi tierra con las manos vacías.

No prolongaré más esta misiva, pues ya todo está dicho. Vendrán ahora muchas cosas nuevas que decir, así como las vaya viviendo; os prometo que os mantendré informados. Sin más me despido ya, porque ahora comienza mi camino de regreso, mi retorno a mis orígenes, mi reencuentro con la inocencia. Es una nueva etapa de mi vida, para crear y difundir mi saber, para hacerlo imperecedero; legándoselo a quienes después vengan, aquellos a los que yo querré como hijos. Éste es ahora mi gran deseo y mi empresa. ¡Deseadme suerte!

Un cálido abrazo para todos vosotros.

viernes, 23 de mayo de 2008

La muerte de la Estrella Roja (I)

Fue en una fría mañana de invierno, que ya nunca olvidaré.

Caían con dulzura los copos de nieve, depositándose en el marco de mi ventana. Desde mi habitación podía contemplar cómo la calle estaba cubierta por un manto de un blanco apagado. Los edificios de aquella gloriosa Levogrado yacían inertes bajo un cielo gris oscuro y mortecino. Estaba amaneciendo; un gris amanecer también.

Pálidos y oscuros eran los colores de aquella triste estampa, o al menos así la recuerdo yo. Y no puedo evitar entristecerme cada vez que estos dramáticos pensamientos invaden mi mente, cada vez que los recuerdos asaltan mi serenidad y me hacen, de nuevo, presa de la desesperación. Por fortuna, todo aquello pasó.

Nada me haría sospechar que esa mañana, aparentemente común y anodina, iban a producirse los cambios que tuvieron lugar aquel día. Fue el comienzo de la guerra. Triste espectáculo.

Zurdistán era tierra próspera, llena de gente maravillosa y amable, afanada en sus labores con entusiasmo y devoción; un lugar idílico. Pero todo aquel esplendor murió. ¡Aún me pregunto cómo pudo ser posible! Toda la magia, todo el amor, toda la alegría de esa bendita tierra se desvaneció de la noche a la mañana. Altas traiciones, golpes bajos. La corrupción de unos pocos que, como fruta podrida que echa a perder la cesta entera, hizo mella en tan generosa sociedad sembrando en sus entrañas el odio y la desconfianza. Disturbios, ataques, desorden, destrucción. Y todo murió.

jueves, 22 de mayo de 2008

Dead Letters (I)

Caminando entre las ruinas de la vieja Levogrado, concretamente por las proximidades de la antigua oficina central de correos, encontré tirada en el suelo una carta. El sobre estaba algo roto, quedando a la vista una esquina del papel contenido en su interior y unas «manchas rojas» que luego, habiéndome fijado mejor, resultaron ser pétalos de rosa roja. Aunque reconozco que no es correcto leer correspondencia ajena, he considerado pertinente acceder al contenido de dicha misiva para posteriormente aquí transcribirlo. Busco mi justificación en lo excepcional del fortuito hallazgo y en el posible valor documental e histórico que este peculiar objeto encontrado pueda aportar. Tenga a bien el lector considerar mi osadía como bondadosa y ruego a quienes quieran que sean remitente y destinatario que me perdonen por mi indiscreción.
Queridísima mía:

Hoy te escribo inflamado de pasión porque sé que pronto te veré. ¡No te imaginas cuan largos se me han hecho los días, los meses, durante tu ausencia! Pero mi espera no ha sido en vano; sé que en pocas semanas estarás aquí, de nuevo en Levogrado, conmigo. ¡Solo de pensarlo se me saltan las lágrimas, amor mío! No puedo evitar pensar cada día en nuestro proyecto de futuro: nuestra casa, la familia que queremos formar, todo. Es como si sintiese ya que nuestro deseo se va por fin a cumplir. ¿Verdad que es emocionante?

Recuerdo tus palabras en el día que te fuiste, las recuerdo perfectamente y puedo visualizar tu dulce rostro pronunciándolas con ternura infinita. Durante todo este tiempo tu mensaje ha sido mi bálsamo esperanzador, la única medicina efectiva para mitigar el dolor de tu ausencia.

Tengo buenas noticias que contarte. Pensé en darte una sorpresa cuando llegases, pero cierto es que no puedo esperar ni un instante más. Tal vez te imagines ya de qué se trata: el ministerio ha aprobado nuestra propuesta y podemos comenzar a producir ya mismo. Estos días han sido frenéticos, con todas las tareas de montaje y supervisión en la planta; estamos dejando todo a punto para poder comenzar cuanto antes. ¡Tengo unas ganas tremendas! Ha costado mucho llegar hasta aquí y ahora, por fin, ha llegado el momento. Estoy convencido de que nuestros productos serán de gran utilidad para todos y que mejorarán la calidad de vida de las personas. Sin duda así será, ¡pero la verdadera aventura aún está por llegar! En fin, deseo que pronto regreses a Levogrado para que puedas compartir mi júbilo y cooperar, como no, en esta nuestra empresa.

No me extiendo más en esta misiva, pues tampoco hay mucho más que contar. Lo único que me resta añadir es lo mucho que te quiero y confesar que deseo verte con ferviente pasión. Un beso y un abrazo muy grande, mi cielo. Te quiero.

Levogrado, 28 de septiembre de 1989.

sábado, 3 de mayo de 2008

El verdadero progreso

«La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices.»
― A. Einstein.
Seis y media de la mañana. Un hombre, cabeza de familia, sale de su casa para dirigirse a su puesto de trabajo. Lo hace todos los días; debe mantener a su familia, proporcionándole bienes materiales. Día tras día, mes tras mes, año tras año. Trabaja de forma rutinaria, haciendo siempre lo mismo en una fábrica, mientras comienza a anhelar su jubilación. Así es su trabajo: tedioso, aburrido, carente de motivación. Todo lo que él haga servirá para mantener boyante la empresa para la que trabaja, quien a cambio le entrega todos los meses una modesta cantidad del vil metal.

El vil metal. He aquí el motor de esta moderna forma de esclavitud, de este feudalismo de nuestros tiempos. El dinero es necesario, imprescindible, pues es usado como métrica en la economía y es, además, una utilísima herramienta para el comercio. Pero, ¿cómo se puede retribuir el esfuerzo y el empeño de quien hace bien un trabajo? ¿Por qué para obtener el sustento para la vida han de llevarse a cabo labores que muy lejos se hallan de los verdaderos intereses de una persona? ¿Por qué alguien que fue bautizado nada más que con la honradez debe ahora, en su edad adulta, ser lacayo de una empresa y rendir incondicional pleitesía al poderoso que la gobierna? ¿No debería ser acaso un derecho para toda persona ejercer libremente la actividad que su propia vocación dicte, siendo ésta además el medio más puro y sincero de obtener su sustento?

Todas estas preguntas claman por un nuevo cambio social, mayor todavía que el que supuso la Revolución Industrial. Aquellos tiempos en los que se abandonó el artesanado para producir masivamente en cadena extienden su esplendor hasta nuestros días, pero tal vez comience pronto su irremediable declive. ¡Recibamos la nueva era, la era de la pasión! Será cada individuo quien elija por vocación su ocupación, entregándose apasionadamente a ella. Esa entrega nace y se alimenta del interés innato por encontrar respuesta a los enigmas que todavía no la tienen. Cien mil problemas hay sin solución, cien mil son las cosas buenas que se podrían hacer por esta nuestra especie. Esta es la única batalla justificada, la única guerra santa.

Han de abolirse, en pos del correcto funcionamiento del nuevo orden social que ha de concebirse, la subordinación y el mercenariado. El nuevo modelo social aboga por la cooperación y por un trato más «horizontal» entre personas. ¡Tiembla, Roma, la aldea de Asterix se expande por el mundo!

Será nuestra divisa el reconocimiento por nuestro trabajo, ¡y qué mejor recompensa por éste que un mundo mejor para todos! Prohibidas quedan la pobreza, el hambre y la enfermedad; millones de personas luchan de corazón contra ellas. En realidad, esto que debería haberse conseguido hace siglos, sigue siendo hoy un grave problema para muchísimas personas. Es hora de entregarse a la causa, compartiendo ideas y conocimientos, con arte e industria, para experimentar un verdadero progreso al servicio de todos. Que cada uno ponga sus ideas sobre la mesa, para que todos las veamos; su autoría será por siempre reconocida, su beneficio será por siempre correspondido.

lunes, 28 de abril de 2008

Negra Sombra

¿Cómo saber que te has ido, que no volverás jamás? Es falso; sé que permaneces próxima a mí. Causante de mil miserias y de otras tantas desgracias, Negra Sombra: sé que no me puedo deshacer de ti.

Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.

Rosalía de Castro ― Negra Sombra.

martes, 8 de abril de 2008

La calidad del momento

¿Qué es el tiempo? ¿Es real? ¿Existe, acaso?

El tiempo no es más que un artificio creado por el hombre para cuantificar de alguna forma la causalidad, la relación entre la causa y el efecto. El tiempo no existe, pues, más que en nuestro intelecto.

Si el tiempo no existe, entonces, ¿por qué tenemos horarios, fechas, aniversarios y plazos? ¿No son todas estas cosas falacias, dado que el concepto en el que se basan es irreal?

Es fácil afirmar que también todas esas imposiciones temporales son, en verdad, ilusorias. No obstante, dependemos de ellas ―de hecho, somos adictos― para poder realizar nuestras tareas. Dependemos de los horarios de autobuses, metros, trenes, aviones y barcos para desplazarnos, para viajar. Dependemos de las fechas y los aniversarios (¡vaya cosa!) para celebrar nuestros encuentros y fiestas. Dependemos de los días de la semana, de las horas y de los minutos para hacer nuestro trabajo. «Ocho y dos ceros significa que todo el mundo tiene que parecer ocupado, diez coma treinta significa que puedes dejar de parecer ocupado durante quince minutos, diez cuarenta y cinco: ocupado otra vez»; así lo narraban en la película "Los dioses deben estar locos". La cuestión es la siguiente: ¿es realmente necesario todo esto?

Posiblemente sea una locura abolir los horarios y los calendarios para, tal vez, recurrir a quién sabe qué sistema para coordinarnos. En la Edad Media se empleaban los campanarios de las iglesias para anunciar «las horas» y, por consiguiente, las diferentes tareas que debían llevarse a cabo en cada momento. Por aquel entonces estaba bien un sistema tan rudimentario, pero a día de hoy es claramente ineficaz, pues la diversidad de actividades y de situaciones que tienen lugar en la vida de cada persona exigen una granularidad más fina y una precisión mayor en el cómputo del tiempo. Es nuestro estilo de vida actual, el que hemos elegido, el que nos hace esclavos, en mayor o menor medida, del reloj.

Sin embargo, ciñéndonos a rajatabla al despótico sistema horario que gobierna, omnipresente, nuestras actividades, hemos perdido algo muy valioso; un sentimiento ya desconocido, una magnitud por el progreso olvidada: la calidad del momento. Cada momento o periodo de tiempo posee una calidad, una propensión para favorecer o no un determinado acontecimiento. Cuando hablaba, al principio, de la relación entre causa y efecto, señalaba la necesidad de cuantificar de alguna forma la relación entre ambos. Cada principio lleva dentro su propio fin, al igual que una semilla lleva dentro de sí a la planta entera. El momento en el que tiene lugar la causa es muy relevante para la exitosa consecución de su efecto; de ahí la importancia de elegir un momento adecuado para provocar esa causa. Es por eso por lo que la gente solía, antaño, darle bastante importancia al hecho de emprender una acción en el momento oportuno.

Cabe, a raíz de este planteamiento, preguntarse si tiene el mismo valor un segundo que otro, aquí o allá. No todos los segundos, todos los minutos, todas las horas valen lo mismo. No es igual de valiosa una determinada hora para llevar a cabo una actividad u otra. Algunas horas son mejores para descansar; otras para trabajar, meditar o alimentarse; en ciertos momentos del día estamos más lúcidos para pensar y en otros lo adecuado es el trabajo físico. Son muchos los factores que condicionan estas decisiones. Son innumerables los elementos externos que influyen en la calidad de nuestros momentos. Por eso es conveniente despertar de ese letargo secular a ese sentimiento perdido y desconocido; aunque esto es algo que requiere mucho entrenamiento.

martes, 1 de abril de 2008

April Fools' Day

Esta vez no tardé mucho en darme cuenta; fue peor en años anteriores...

Resulta que, como de costumbre, me dedicaba yo a darle un repaso a las noticias publicadas en algunas páginas web que yo visito. Le tocaba el turno a www.metalstorm.ee, una web relacionada con la música heavy (y géneros afines) cuando ante mis ojos aparece la peor de las visiones concebibles para un metalero: un disco de la Britney Spears. He aquí una captura de la página:



También figuraba en la misma página el siguiente mensaje:
Hail SATAM
For reasons beyond our control we at the Metal Storm Staff are forced to take a new direction, and this for the sake of the future
of this website. We've only just decided to put it all into place. We refer to the News Section for the dreadful background story
concerning this drastic and dark change. As of today we've become a Blakk Metul only website. The bands archive will remain
as it is so you can save any information you want, but all non-BM bands will be deleted from the archive in the coming days.
After reading about the atrocious things that have happened to Metal Storm, we hope you'll understand the new path we're
taking - and if you don't, you will burn in heaven - but we just wanted MS to become more kvlt and we believe we can
only do that through the grimness of blakk metul.
Sorprendido, ofuscado ante tan kafkiana visión, me pregunté: ¿quién ha sido el imbécil que ha publicado aquí tal cosa? ¿quién osa perturbar el clima obscuro y de tormento que solo los fanáticos del metal pueden apreciar y disfrutar? (Que conste que no tengo nada contra Britney Spears ni contra sus fans; simplemente digo que está fuera de lugar en ese sitio web.)

Pensé que el culpable podría ser algún troll, algún graciosillo, algún cracker —que no hacker—, algún marciano, algún cambio en Matrix o alguna sustancia que me causaba alucinaciones. Luego me di cuenta de lo que pasaba: hoy es 1 de abril.

El día de hoy es conocido también como April Fools' Day, un dia en el que es habitual gastar bromas e inventarse trolas y cuya celebración ha llegado a Internet. Es como nuestro Día de los Santos Inocentes (28 de diciembre), pero en versión anglosajona.

Recuerdo una broma que había sido muy buena y que habían perpetrado los de Google. Anunciaban en una edición pasada del April Fools' Day un producto suyo nuevo que se llamaba Google TISP: Internet a través del WC.

En fin, sólo era una broma. Aunque me hubiese gustado ver ese vídeo de Britney Spears con Dimmu Borgir.