Pensamientos de un Aventurero Cósmico.

domingo, 21 de enero de 2007

Quiero ...

Vagando de nuevo por áridos parajes bañados en eterna sombra, terrenos baldíos hogar de los misarables, me percato de lo que más anhelo en esta vida. La inerte sonrisa de mi mortecino rostro, mis gélidas manos, mi taciturno caminar son las pruebas irrefutables de esa horrible sensación de vacío que me embarga.

En mi interminable tránsito, veo paisajes que sólo combinan diferentes tonos de gris, cuadros de un pintor atormentado. Monotonía exacerbante, deprimente y sedante; todo al mismo tiempo. Me irrita, me entristece y hace que pierda las ganas de seguir luchando por aquello en lo que creo. Enorme es mi deseo de una escapatoria, de una salida de este mundo de locos, de este infierno invernal, de este invierno infernal. Pero parece que estoy caminando en círculos, que todo se repite una y otra vez.

Quiero sentir la dulzura de los labios de una mujer, acariciar sus pechos y apreciar su suave aroma, perderme entre sus cabellos y hacer chocar el horizonte de mis ojos con el de los suyos. Sólo así mi noche eterna se enciende de alegría y el frío del invierno deja paso al calor de la pasión. Quiero ver los colores, por fin, todos juntos, y empaparme de su vitalidad. Quiero respirar la fragancia de mil flores, quiero sentir el contacto de la hierba con mi piel, de la arena, del mar, del viento y del sol...

... pero no puedo.

No, I don't want to fall in love.
(This world is only gonna break your heart)
No, I don't want to fall in love.
(This world is only gonna break your heart)
With you. With you.
(This world is only gonna break your heart)

Chris Isaak - Wicked Game

sábado, 13 de enero de 2007

Fallen Angel (V)

Es importante reconocer a tiempo nuestras propias limitaciones. Conocerse a uno mismo es una experiencia fantástica y muy productiva, pero por error podemos llegar a un concepto irreal de nosotros mismos. Nuestras virtudes pueden en realidad no ser ciertas; en el momento más inesperado pueden desmentirse éstas.
Citando a Heráclito, estamos sometidos a un contínuo cambio, inmersos también en un mundo igualmente cambiante, y por tanto no podemos aferrarnos a una idea estática sobre el mundo o sobre nosotros.
Con los defectos suele ocurrir algo parecido; por fortuna aprendemos de nuestros errores. Citando a Heráclito, estamos sometidos a un contínuo cambio, inmersos también en un mundo igualmente cambiante, y por tanto no podemos aferrarnos a una idea estática sobre el mundo o sobre nosotros.

Un gravísimo error que cometemos es el de atribuirnos cualidades que afirmamos poseer invariablemente, cuando rara vez es así. Y queriendo aferrarnos más y más a lo que llamamos "nuestros principios" solemos llegar a una situación insostenible en la que ya no es posible seguir siendo fieles a éstos, sucumbiendo a la realidad. Groucho Marx dijo una vez: "Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros".
La buena obra nace en el corazón y no se intelectualiza, no se le da forma, no se le busca una explicación.
Los principios no son más que ideas estáticas, y ser gente de principios equivale a empecinarse en la defensa de unos ideales, sin llegar nunca a actuar, ya que la idea es el opuesto de la acción. Buenas intenciones deben poblar el corazón, para obrar bien; eso es mejor que aturdir a la mente con ideas.

Y para actuar hay que tener en cuenta ese perenne cambio y liberarse de la atadura de los ideales. La buena obra nace en el corazón y no se intelectualiza, no se le da forma, no se le busca una explicación. Simplemente se origina el deseo, se canaliza a través de la acción e interactúa con el mundo. En su forma más pura, la forma es irrelevante. Bruce Lee buscaba la forma sin forma, aludiendo al agua como elemento capaz de adaptarse a todas las situaciones y actuar en consecuencia. Esa es la actitud adecuada: ser como el agua.

"Be formless... shapeless like water. If you put water into a cup, it becomes the cup. You put water into a bottle; it becomes the bottle. You put it into a teapot; it becomes the teapot. Water can flow, and it can crash. Be water, my friend..." (Bruce Lee)

domingo, 7 de enero de 2007

Tormenta

Las hadas han volado ya, se han ido para siempre de su bosque mágico. Allí ya no queda nada; ahora sólo es un yermo inerte de muerte y desolación. Era el último reducto de paz, el escondite predilecto.

Desolado estoy. El mundo se ha tornado para mí en un averno de infinitas dimensiones. Hasta el tiempo se me antoja eterno, al ver transcurrir los segundos como horas, al cansarme de esperar por la luz de un nuevo y efímero día de invierno, con sus escasas horas de luz. Luz escasa e insuficiente, calor que no llega; intento fútil de causar agrado, pero vencido por una nueva noche, larga y fría.

Un coro de mil voces emite sus desesperantes cánticos dentro de mi cabeza. Se lanzan contra mí, volando en picado, aturdiendo mis oídos con su vuelo rasante. No hacen más que repetir que estoy solo, solo en medio de la noche; desvalido, desprotegido, desamparado, sin esperanza. Desterrado de la tierra prometida, comienzo un nuevo eón de errantes caminares entre las sombras, de peregrinaje sin tierra santa, de vagar sin rumbo fijo. En mi huída perdí brújula y cartas de navegación, y guiarme por las estrellas no puedo en esta noche de tormenta.

¿A dónde se han ido las hadas? ¿A dónde se han llevado la alegría y la ilusión? Seguir su rastro no es posible, pues mis alas no pueden ahora volar. Es un destino que se me antoja inalcanzable. Yazco en el suelo, sobre un charco de mi propia sangre, perdido, desolado.

Dry your eyes and quietly bear this pain with pride
For heaven shall remember the silent and the brave
And promise me they will never see, the fear within our eyes
(my eyes are closed)
We will give strength to those who still remain

The Crüxshadows - Winterborn

viernes, 8 de diciembre de 2006

Sonido crepuscular

Una vez, de niño, me quedé durante mucho tiempo pasmado contemplando la puesta de sol. Vale decir que donde yo vivo los atardeceres son magníficamente bellos, tanto que quienes vienen de fuera se quedan prendados de su inigualable hermosura y se van con una sensación de nostalgia única ---que aquí llamamos morriña---.

Pero para mí no era novedad aquel atardecer; ver desde la playa como el sol se ponía tras las montañas era un hecho cotidiano. No obstante, ese día sentí una profunda melancolía durante y tras la observación del ocaso. Yo me hallaba en una excursión del colegio, junto con todos mis compañeros y las maestras. Era la hora de la cena y ya casi todo el mundo había rematado sus viandas, de modo que reinaba un alegre alboroto en el comedor, fruto de la enérgica vitalidad de los niños. Todos mis amigos jugaban, contaban chistes en la mesa, reían ... menos yo. Yo estaba inmerso en mi contemplación, ajeno a lo que en el mundo pasaba en ese momento; tenía mi mirada fija en un paisaje costero salpicado de destellos color miel momentos antes de ser consumido por la noche.

De vez en cuando mis colegas hacían alguna broma acerca de mi peculiar comportamiento, a las cuales se sumaban los graciosos pero cultivados comentarios de mis maestras al respecto. "Vaya, parece que ha visto el rayo verde del sol", decía una de ellas. Yo, pensativo y taciturno, sólo me interesaba por mi observación, sin apenas hacer caso de lo que me decían. Pero no lo ignoraba todo; desde entonces me he preguntado qué demonios sería ese rayo de color verde.

Ahora, muchos años después, sigo disfrutando de vez en cuando de una bonita puesta de sol. Un atardecer puede llegar a ser reconfortante cuando todo va mal, o cuando necesitamos desconectar del terrible ajetreo cotidiano. Se podría decir que es como una droga. Tal vez el responsable de esta adicción sea ese rayo verde tan difícil de cazar y que, casi sin darme cuenta, vino a mí sin que se lo pidiese. Desde entonces me invade una perenne melancolía que ya es característica de mi ser.

Siempre que escucho ciertas canciones viene a mi memoria un paisaje con una puesta de sol. Es como si esas melancólicas notas me transportasen a un lugar cerca del mar donde se puede ver una puesta de sol, plácidamente, una tarde de verano, disfrutando en silencio de un momento de tranquilidad. A esas canciones las clasifico como "sonido crepuscular" precisamente por evocar esa mágica sensación.

Canciones tan conocidas como "Wicked Game" o "Blue Hotel", de Chris Isaak son especialmente significativas; el lector me dará la razón cuando afirmo que su sonido es melancólico. Podría decirse que Chris Isaak es el máximo representante del sonido crepuscular. Le siguen de cerca los Shadows. La emoción me embargaba cuando, hallándome yo en plena travesía por el Báltico en un crucero, los músicos del barco interpretaron un tema de los Shadows ("Apache", concretamente). Y podría continuar enumerando canciones ---con sus respectivos autores---, de diversos géneros y generaciones, pero todos con ese denominador común en forma de nostálgicos acordes, suaves y melódicos, aderezados eventualmente con letras que versan sobre historias de amor, románticos parajes de ensueño o cualquier otra cosa igualmente emotiva.

El sonido crepuscular anuncia la llegada de la noche en la que el romanticismo triunfará, y el deseo de los amantes se fundirá en una supernova de pasión.

Blue Hotel, every room is lonely,
Blue Hotel, I was waiting only.
The night is like her lonely dream.

Chris Isaak - Blue Hotel

jueves, 7 de diciembre de 2006

Enjoy the silence

Una de las canciones más bellas que conozco es "Enjoy the silence", de Depeche Mode. Su letra es profunda ---a la vez que sencilla y fácil de entender--- y pone de manifiesto una verdad como un templo:

Words like violence
Break the silence
Come crashing in
Into my little world
Painful to me
Pierce right through me
Can't you understand
Oh my little girl

All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm

Vows are spoken
To be broken
Feelings are intense
Words are trivial
Pleasures remain
So does the pain
Words are meaningless
And forgettable

All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm

Enjoy the silence




El mensaje de esta canción es claro y directo. Hay cosas que no se pueden explicar con palabras, hay cosas que ni siquiera se pueden llegar a comprender; sólo se pueden sentir. Las palabras irrumpen groseramente en un armonioso y plácido intercambio de miradas y sensaciones, echándolo todo a perder. Aprendamos a disfrutar de cada momento mágico vivido ---con la pareja, por ejemplo--- y no permitamos que nada perturbe ese silencioso encuentro.

El silencio es infinitamente bello, pero no siempre alcanzamos con otras personas el grado de confianza necesario para que dicho silencio deje de ser incómodo. Nos ocurre constantemente ---en el ascensor, en el bus o en el metro--- que al encontrarnos con otras personas nos sentimos incómodos por no saber qué decir, ¡como si estuviésemos obligados a decir algo! Por alguna extraña razón nos ponemos a hablar sobre el tiempo que va a hacer o banalidades similares. Dediquémosle a esas personas una mirada o una sonrisa, antes que decir cualquier tontería. El mundo será más feliz.

Así, el mensaje de "Enjoy the silence" ha de llegar a todos, pero sin tener que abrir la boca para propagarlo. Simplemente sintiendo todo aquello que estaba enmascarado por injustificados discursos, simplemente disfrutando del silencio.

Han hecho versiones de este tema artistas de géneros musicales muy dispares, desde Tori Amos hasta Lacuna Coil; la primera dándole un toque íntimo y los segundos adaptándolo a su estilo más atmosférico. Dichas versiones son de mi agrado, sin duda alguna, pero quizás el tema original tenga algo que lo haga aún más interesante: algo que he decidido llamar "sonido crepuscular".

Tal vez sean esos ritmos "tecno" mezclados con esos acordes tan melancólicos, o tal vez sea por algún recuerdo de mi mente, pero lo cierto es que siempre que escucho esta canción me viene a la cabeza un bello atardecer visto desde algún abrupto cabo de las costas gallegas (paisaje cuya belleza no tiene parangón). Son sonidos que evocan a la nostalgia y a la melancolía, o más bien sonidos que invitan al recogimiento. Con ellos se anuncia la noche y su quietud característica. ¿Qué mejor momento que una noche tranquila para disfrutar del silencio?

Buscad un lugar tranquilo y contemplad desde allí una puesta de sol. Simplemente contemplad; no digais nada. No permitais que nada pueda perturbar ese silencio sagrado, ni siquiera la radio ni la TV. Sentid junto con vuestras personas más queridas que de vuestra confianza surgirá la pasión, y luego es cuestión de dejarse llevar cuando caiga la noche.

sábado, 11 de noviembre de 2006

Carta a un dictador muerto

(NOTA: Lo que sigue no va dirigido a ninguna persona en concreto, ni pretende ser una reacción a algún evento conmemorativo reciente. Simplemente es algo que se me ocurrió para expresar, de forma abstracta, que el deseo de libertad finalmente vence a la opresión.)

Estas muerto. ¿Y ahora qué?

En vida fuiste un temible dictador, revolucionario y despiadado. Eras también muy elocuente, pero tus palabras han volado con el viento; ahora no son nada, pues apenas persiste su eco sólo en la mente de unos pocos ignorantes nostálgicos. La gente se congregaba para oir tus discursos, portaba los emblemas de tu régimen y entonaba los cánticos de tu partido hasta la saciedad. ¿Y qué? ¿De que sirve ahora?

¡Fíjate! Mírate bien. Observa como la putrefacción avanza, como tus huesos pronto se quedarán al desnudo dentro de ese féretro en el que tus más acérrimos seguidores te han guardado. ¡Tanto empeño han puesto en embalsamarte para nada! Tu destino es ser polvo.

Y eso es lo único que serás, porque siempre has sido eso: carne en contínuo estado de putrefacción. No hay alma, no hay espíritu. ¿Y tus ideologías? Todo aquello solo era palabrería bonita para embaucar a los más ingenuos. Y para los más avispados disponías de otro método: la violencia.

Pero ahora ya no puedes matar ni una mosca. Estás muerto, no lo olvides. ¿A quién vas a imponer ahora tu fuerza? ¿A quien vas a persuadir ahora con tus discursos sin sentido? Ya no tienes quien te siga el juego. Los pocos que dicen guiarse por tus ideas pronto serán disidentes. Pronto se cambiarán de bando, porque desean vivir libres; están hartos de obedecer tus órdenes sin rechistar. Ahora es su momento. Ahora es nuestro momento. Tu época de gloria ya pasó.

Descansa en paz. Y feliz inexistencia.

martes, 17 de octubre de 2006

Miedo

Tenemos miedo. Miedo a arañas y serpientes, miedo al fracaso, miedo a no saber qué decir, miedo a no conocer lo que nos depara el porvenir, miedo a perderlo todo, miedo a la muerte. Tenemos miedo a un montón de cosas, y eso nos hace infelices.

En ocasiones el miedo nos hace actuar de forma adversa, siendo nuestra respuesta perjudicial. La mejor reacción al problema se ejecuta desde la serenidad, teniendo una visión clara del problema, desde una perspectiva global. Así, la actuación instintiva del miedo nos priva del beneficio final de una acción meditada y suficientemente precavida.

El miedo nos previene de sufrir situaciones peligrosas, y no cabe duda de que actuar de forma temeraria reduciría de forma drástica nuestras esperanzas de salir con vida de muchas situaciones. Cuando no existe la meditación previa, el miedo es el único salvavidas del que podemos echar mano.

Pero lo más grave del miedo es que puede ser utilizado para el beneficio de otros. Muchas veces nos inculcan ese miedo; nos hacen creer que no estamos seguros, que vivimos ante incesantes amenazas y que no se puede confiar en nadie. Así se gesta en las personas ese sentimiento egoísta y desconfiado que finalmente no beneficia a nadie, salvo a aquellos que lo inducen, entre bastidores. Se llevan a cabo maniobras políticas para apoyar guerras con el pretexto de que aquellos a los que se invade suponen una amenaza, un peligro. Se insta a la gente a que se entreguen en cuerpo y alma a la causa de hacer prosperar a una nación a cambio de una pacífica y placentera jubilación, muchos años después.

¿Y qué es una nación? ¿Es realmente tan sólido un estado? Naturalmente, eso es lo que nos dicen. Nos identifican con una nación para que sintamos el orgullo de ser de esa nación. El estado es robusto porque todos nosotros construimos sus murallas, ladrillo a ladrillo. Y eso está bien: todos deseamos una existencia placentera, sin conflictos, sin precariedades, sin inestabilidad. No obstante, la forma que tienen para educarnos en esos valores es el del miedo, y por consiguiente, nace de ahí la desconfianza que desencadena luego todos los conflictos de la Humanidad.

El miedo no es el camino. Ama a tu prójimo: esa es la ley. Todo lo demás es veneno.